Reseñas de cine

Reseñas de cineLa primera escena de “Avengers: Endgame” es absolutamente devastadora, ya que muestra a uno de los personajes de la saga enfrentado de manera directa a las consecuencias del fatal chasquido de dedos del archivillano Thanos (Josh Brolin) mientras se encuentra en un paraje bucólico al lado de su familia.

Se trata no solo de una apertura inusual para una de esas cintas de superhéroes en las que se espera ver al inicio un elaborado y espectacular derroche de acción, sino de una secuencia que parece pertenecerle más a una producción de ciencia ficción ‘dura’ o hasta a un trabajo de terror con referencias apocalípticas.

Es también una manera consecuente y apropiada para empezar un relato que es una secuela directa de “Avengers: Infinity War”, la decisiva entrega del 2018 en la que la mitad de las criaturas vivientes de la Tierra -incluyendo a muchos superhéroes y a sus seres cercanos- fueron aniquiladas de manera expeditiva, generando una tragedia descomunal que se hace ahora particularmente evidente en la actitud de Tony Stark (Robert Downey Jr.), sumergido en una depresión profunda que se encuentra perfectamente graficada por el estupendo actor, aunque no hay que desestimar tampoco lo logrado por Scarlett Johansson con las expresiones de dolor de Natasha Romanoff, más conocida como Black Widow.

Tras un salto temporal de cinco años, se muestra que las cosas no han mejorado demasiado, ya que la Humanidad es todavía incapaz de lidiar con la magnitud de lo sucedido. Y cuando algunos de los Avengers emprenden un plan que termina en fracaso, todo parece indicar que el daño será irreversible y que los sobrevivientes tendrán que enfrentarse plenamente a un duelo de proporciones inestimables.

Esa hubiera sido una premisa fascinante para un drama futurista alejado del ‘mainstream’, pero nos encontramos por supuesto ante una multimillonaria cinta familiar que no podría correr un riesgo semejante, por lo que los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely recurren a una carta salvadora: la del viaje en el tiempo. Estaba claro que la película no podía mantenerse en un tono tan sombrío y que haber insistido en ello hubiera dejado traumatizada a una buena parte de su audiencia cautiva, pero el recurso, que no resulta inusual en el mundo de los cómics -y que fue empleado de hecho en la primera película de “Superman” (1978)-, nos parece demasiado fácil para una franquicia tan ambiciosa como la actual.

Sea como sea, y con todo lo lamentable que resulta la estrategia, “Endgame” es lo suficientemente poderosa como para no desmoronarse ante algo así, y ello se debe principalmente a que, en lugar de saturar la pantalla con esas interminables escenas de acción que caracterizan al género, el mismo guion le otorga un amplio espacio al desarrollo de los personajes y a sus conversaciones, lo que acentúa un nivel de empatía que se encontraba ya presente y refuerza la impresión de que este no es un producto del montón, más allá de sus evidentes afanes comerciales y de la filiación directa que se siente con el no siempre celebrado espíritu de las obras vinculadas a Disney.

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