‘El diario rojo’ se estrena a los 37 años de su rodaje

Joan Esrada y Anna Sales en ‘El diario rojo’

El guionista y director de cine estadounidense Ed Wood fue rebautizado, poco después de su muerte en 1978, como el peor director de todos los tiempos. Fue el precursor del llamado cine clasificado como Z con presupuesto miserable, guiones mejorables y efectos especiales evidentes a ojos del espectador. Un cine que fue despreciado y no se entendió en su momento. Hoy sus películas son consideradas de culto. Si alguien en España se ha acercado al frikismo y al saber hacer cinematográfico de Wood es Juan Carlos Olaria.

El director de cine catalán, dos años antes de la muerte de Wood, se atrevió a rodar una de las primeras películas ibéricas de ciencia ficción: El hombre perseguido por un OVNI. Una película rodada a caballo entre el franquismo y la transición y en la que se mezclaban marcianos con el destape propio de los tiempos. Nadie la entendió y el resultado fue el fracaso más absoluto. Unos años más tarde, en 1982, grabó en blanco y negro El diario rojo. Un drama psicológico y muy personal que una vez acabado enseñó a un distribuidor. Este fue tan crítico que Olaria jamás la estrenó. La guardó en un cajón hasta la mañana de ayer, 37 años más tarde, en que se proyectó por primera vez en el cine independiente del barrio de Sants: el Zumzeig. Medio centenar de personas —entre las que se encontraba el protagonista del film, Joan Estrada, que entonces era actor y ahora es activista cultural— veían por primera vez el filme.

Olaria, a sus 77 años, estaba ayer ilusionado. “Nunca he podido hacer planes de rodaje y por eso mi trabajo en las películas se alargaba meses y meses”, lamentaba un director que trabajaba con actores “semiprofesionales” y con todo aquello que tuviera a mano. La vida de este director de culto está plagada de fracasos pero conducida por la obsesión de hacer el cine que le gusta. “Intenté ingresar en la escuela de cinematrografía de Madrid pero no me aprobaron el acceso”, lamentaba. “En los años 70 escribí el guión de El diario rojo, pedí permiso de rodaje e intenté que me concedieran una pequeña subvención. El resultado fue que me la prohibieron y lo que te prohíben tienes que hacerlo siempre”. Olaria, que realiza un pequeño papel secundario, y el protagonista de la película, Joan Estrada, fueron los únicos actores que ayer acudieron al estreno. “Vi un anuncio por palabras en el que buscaban actores para una película. Yo entonces estaba en La Cúpula Venus y en la compañía teatral Roba Estesa, me presenté a un casting en el piso de Olaria de la calle Corsega. Me cogió”, recordaba Estrada. En ese mismo piso donde se grabaron varias escenas de El diario rojo también fichó a la otra protagonista, Anna Sales y otras actrices a las que se ha perdido la pista. “Era necesario que hicieran prueba de desnudo que entonces costaba mucho, pero yo creo que ahora cuesta todavía más”, reflexionaba ayer Olaria.

El estreno, 37 años después, tuvo un éxito similar a los que ha tenido el director en su trayectoria. Una película en blanco y negro con un ritmo mucho más lento que el actual. Doblada y sin pista de audio ambiente donde relata un claustrofóbico drama marital con tensiones entre actores, desnudos innecesarios y la habilidad de crispar al espectador con una violación acompañada del homicidio del agresor sexual y su posterior descuartizamiento y calcinación. Todo ello sin imágenes realistas pero con vivencias oníricas que llegan al climax cuando, casi, se perpetra el asesinato de un bebé. Una película muy particular y psicológica en la que aparece una Barcelona de principios de los 80 gris y sin aspiraciones.

Durante el estreno hubo anécdotas propias del universo de Olaria. El director había olvidado gran parte del rodaje e incluso cómo se le había ocurrido el argumento. Una de las actrices de doblaje de la película, aseguraba el director, era la periodista Julia Otero. Estrada la invitó al estreno de ayer pero ella no vino y tampoco recordaba haber participado en el filme. Estrada acercó el micro a su teléfono e hizo público el mensaje de voz que le envió la periodista: “El nombre de Olaria me suena pero tampoco estoy segura”.

“Rodar con Olaria fue meterse en un mundo muy críptico. El Festival de Cine de Sitges le debe un homenaje al director de El Hombre perseguido por un Ovni”, exigía al finalizar Estrada.

Olaria anunció ayer a EL PAÍS que lleva desde 2015 gravando la secuela de su película más exitosa. Un filme que estará plagado de efectos especiales caseros, algún desnudo innecesario, o no, y mucha ciencia-ficción. Todavía no hay fecha de estreno porque todavía no la ha acabado. Lo que sí sabe es como se titulará: “El hijo del hombre perseguido por un Ovni”.

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