Un homenaje a la minifalda en el museo Victoria & Albert de Londres

Cuando en los sesentas las mujeres desnudaron sus piernas para caminar por la calle se armó una revolución. La minifalda, ese “pedacito de tela que se ponen las muchachas para conquistar”, como dijo Joe Arroyo en una de sus canciones, fue una de las banderas de las feministas para hacer del cuerpo de la mujer la casa de la libertad.

El decoro, el pudor y la vergüenza que las mujeres recibieron por herencia religiosa de Eva, empezó a diluirse con una “escandalosa” pieza de 34 cm que apenas cubría las nalgas.

La creación de la minifalda está en disputa por dos creativos de la moda: la diseñadora británica Mary Quant y el francés André Courrèges. Pero este año el museo Victoria & Albert de Londres (V&A) optó por homenajear a Quant y a las minifaldas que diseñó en sus talleres.

Quant estremeció la industria desde mucho antes de que llegara esta prenda. Su tienda de King’s Road, que abrió en plena posguerra (1955), desentonaba con la nube gris londinense por el uso de colores vistosos, tejidos en desuso y cortes masculinos.

Aunque en los años veinte los vestidos ya habían descubierto una parte importante de las piernas, la tela no llegaba a ser tan corta como lo fue en los sesenta.

“A pesar de que las mujeres jóvenes de la década de 1920 eran consideradas más libres sexualmente que sus antecesoras -podían salir con sus parejas sin supervisión, elegir a su futuro cónyuge, besar a varios hombres antes de casarse e intercambiar caricias-, seguían amenazadas con lo que siempre había limitado la libertad sexual de las mujeres: el peligro de quedar embarazadas” dijo Valerie Steele, directora y curadora en jefe del museo del Fashion Institute of Technology de Nueva York a la BBC.

Se dice que la inspiración de Quant para crear la minifalda fue una bailarina que veía danzar en el mismo estudio en donde tomaba clases de ballet. “Tenía puesta una falda corta plisada de unos 25 centímetros con un ajustado suéter negro, medias negras y un corte de pelo estilo bob. Lo que me sorprendió fue cómo toda su apariencia se enfocaba en lo que tenía en sus pies: un par de calcetines blancos y un par de zapatos de zapateo con correas en los tobillos… Desde ese día quedé fascinada con esa hermosa imagen de piernas y los tobillos” dijo para la revista The Week.


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